Plan de Navegación
jueves, 16 de octubre de 2008
Descartes tenía razón
Pero claro, los ojos claros, la melena negra, los labios rojos de la muchacha que lo invitó a la fiesta, eran una explicación mucho más convincente que cualquier argumento, incluso contra la fatídica frase: “No rompas más… mi pobre corazón… estás rompiendo…”
Publicado en Las Historias
miércoles, 15 de octubre de 2008
Re-Visión
La cirugía resultó un éxito. Después de la operación pude descubrir lo que significaba “el sentido de la vista”. El verme por primera vez en un espejo fue bueno… el notar que el cirujano era idéntico a mi reflejo solo fue el inicio de la pesadilla…
Publicado en Las Historias.
lunes, 29 de septiembre de 2008
El triste destino de Daredevil
A partir de ese momento, Daredevil se dedicó a vagar por el mundo, iniciando un viaje por Latinoamérica, tipo Kwai Chang Caine, donde se dedicó a la contemplación (introspectiva) de la realidad.
La falta de oportunidades de empleo para un Superhéroe invidente lo fue orillando a realizar actividades cada vez más diversas, y todavía hoy se puede encontrar por las calles del centro de la ciudad de México trabajando aquí y allá...
jueves, 8 de noviembre de 2007
Los de más alto valían más.
Y llegó el día de la venganza.
Cuando los hermanos se sublevaron, cuando tomaron el poder, reunieron a todos los blancos y los vistieron con las ropas de sus verdugos, atormentadores, esclavizadores, amos.
Aprovechando las instalaciones de la vieja feria, los obligaron a subir a la Gran Rueda, y, cual si fuera un pasatiempo inocente, practicaron el tiro al blanco toda la tarde y noche siguientes.
Publicado en Las Historias
jueves, 11 de octubre de 2007
Informe II
En este momento recorro la ciudad entre sus medios de transporte. Rudimentarios, ruidosos y contaminantes.
A lo lejos descubro a otro explorador. Nos ponemos en contacto e intercambiamos información. Nadie parece percatarse de ello. Según lo que me transmite, el alto mando ha enviado un comunicado.
A grandes rasgos, dice que hemos convivido con los habitantes del planeta el tiempo suficiente como para evaluarlos con pequeño margen de error. La invasión al planeta solo es cosa de tiempo. Mientras tanto, debemos seguir recolectando la mayor información posible.
Ahora mismo, me encuentro en una zona de donde los nativos del planeta parecen obtener nutrimentos. Se me presenta la oportunidad de analizar una muestra de lo que consumen. Son cilindros calentados con radiación infrarroja, sumergidos en una ebullición oleosa, rellenos de materia orgánica animal…
¡Alerta! Detecto toda una descarga mental agresiva dirigida contra mí. Alcanzo a anular el umbral de dolor. Un golpe físico contra mi pierna. Escucho al agresor exclamarme:
-¡Perro, sáquese!
miércoles, 3 de octubre de 2007
El Pago
– Aquí está su pago.
– No es la cantidad que acordamos.
– ¿De verdad? Sí, tiene razón. Conté mal. Permítame un momento: voy por el resto del dinero.
Después de pensarlo un momento, respondió:
– No, no se apure. Dejémoslo así. No tiene importancia.
– ¿Qué dice? Claro que tiene importancia. Le doy lo que acordamos.
– No hace falta.
Y se alejó contando sus pasos, pensando que no habría valido la pena pedirle el resto del pago, si de cualquier forma se ahorcaría esa misma tarde. Debía haber esperado una estafa desde el principio. Por mucho que le dieran, el importe siempre sería menor a lo que acababa de hacer. Pero, ¿quién tenía las peores intenciones? ¿Ellos, que lo habían comprado, o él, que había traicionado al Maestro por 30 míseros denarios?
(Publicado en el blog de Alberto Chimal)
viernes, 7 de septiembre de 2007
Informe I
-¿Qué pasó?
- Nada. Un mosquito. Vuélvete a dormir.
martes, 21 de agosto de 2007
Leyenda
lunes, 20 de agosto de 2007
El Tratamiento
Por otra parte, ser un científico cuántico de renombre si me curará el ser un maniático que no puede contener la necesidad de ver por la ventana hacia la cabina de teléfono que está cruzando la calle.
Según la definición más simple, el trastorno obsesivo-compulsivo es un trastorno de ansiedad en el cual las personas son afectadas o son limitadas en el funcionamiento diario a causa de obsesiones y compulsiones.
Las compulsiones son actos mentales repetitivos que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión, o conforme a reglas que deben ser aplicadas rígidamente. Las compulsiones tienen el objetivo de reducir la angustia o de prevenir algún suceso o situación temida. Sin embargo, estos comportamientos o no están conectados de manera realista con lo que están diseñados a neutralizar o prevenir, o claramente son excesivos. Compulsiones comunes son el lavarse las manos, el ordenar, el chequear, el rezar, el contar y el repetir palabras silenciosamente.
Una compulsión no tan común es observar fija y detenidamente la cabina telefónica enfrente de mí. Y sin embargo, eso es lo que yo hago. Aún no he identificado que angustia o situación temida es la que trato de reducir o prevenir, pero de un momento a otro, tengo la necesidad de interrumpir todo lo que estoy haciendo para voltear a ver esa cabina. Me produce una sensación de tranquilidad el verla ahí, a veces con gente, a veces sola, y hace que me calme y vuelva a concentrarme en mi trabajo. Sin embargo, esa dependencia es desesperante.
Lo he intentado todo. Siquiatras, psicofármacos, terapias, y nada ha surtido efecto.
Afortunadamente para mí, mi dormitorio y mi lugar de trabajo están en el mismo sitio. De no ser así, me vería en graves problemas cada vez que, a mitad de la noche, despierto angustiado y sudoroso con la necesidad de ver mi cabina.
¿Por qué digo que me curaré gracias a ser un científico? Porque precisamente hace un mes, al estar viendo la cabina, apareció dentro un hombre viejo que me pareció familiar, pero que no reconocí inmediatamente. Mi asombro fue mayúsculo, al ver que aparecía de repente, sin entrar de ningún lado. Fue no-estar un instante, y al siguiente, estar. En cuanto apareció, inmediatamente me buscó con la vista, como si supiera a donde dirigir la mirada. Al verme, me hizo señas de acercarme. Mi curiosidad era tal, que superó la necesidad de seguir viendo y, saliendo a la calle, me acerqué a la cabina.
Mientras me acercaba, el rostro del hombre fue tomando forma y ganando rasgos en mi memoria, por lo que cuando me dijo quien era, no me tomó por sorpresa. En pocas palabras, me dijo que era yo, viniendo de cuarenta años en el futuro. Obviamente mi razón ponía todo en duda, pero, por otra parte, yo lo vi aparecer y el parecido era asombroso.
Me dijo que dentro de un año, tiempo actual, el gobierno me propondrá hacer una serie de investigaciones temporales, que tendrán éxito. Tanto, que el viaje en el tiempo será posible. Incluso me mostró el premio Nóbel que ganaré.
Cuando le sugerí que fuéramos a "nuestra" casa, me dijo que no, que el dispositivo que usaba para viajar estaba acoplado solo a la cabina, y que no podía salir de ella. Me confió que utilizó precisamente la cabina, dado que sabía que lo más seguro era que yo la estuviera observando.
El dispositivo que usó para el viaje era solo un prototipo, porque no contaba con el combustible suficiente para hacer funcionar algo más grande. Tenía que estar acoplado a algún elemento que existiera en ambos tiempos, y que estuviera al aire libre.
Conforme pasaba el tiempo, mi necesidad de ver la cabina desde mi ventana iba aumentando, y así se lo hice saber. Me dijo que no me preocupara, que llevábamos veinte años totalmente curados, gracias a un tratamiento experimental que tomaré dentro de veinte años. Sacó una pequeña botella con un líquido azul metálico, y, siempre el dentro y yo fuera, me hizo tomarla. Como a esas alturas no podía desconfiar de mí mismo, bebí el líquido. Aunque con cierta aprensión, terminé el contenido de la botella e inmediatamente deje de sentirme angustiado.
¡Estaba curado! Me sentí como nunca me había sentido antes. Sin embargo, me dijo que el efecto solo era temporal, no más de un año. El tratamiento completo requería mucha más cantidad del líquido azul. Eso me desilusionó un poco, y al mismo tiempo, me hizo reclamarle el por qué no había traído todo el tratamiento desde un principio.
Esto lo llevó a confesarme el motivo de este primer viaje. Me dijo que, después de los devastadores efectos de la última guerra atómica, la energía nuclear había sido prohibida, y todos los elementos radioactivos enviados al sol. Desafortunadamente, el plutonio es el combustible que hace posible el viaje en el tiempo, ya que solo una reacción nuclear libera la suficiente energía.
Este primer viaje lo realizó con una pequeña muestra que obtuvo de un museo de historia antigua. Y el motivo de este viaje era pedirme que le consiguiera más plutonio, ya que con lo que tenía solo había podido enviarse el y la pequeña muestra de líquido en este primer viaje, y por no más de una hora. En cuanto tuviera más, podría hacer un dispositivo más grande, mandar cosas de mayor tamaño, y en general, hacerme la vida más fácil.
Me dijo que después de este viaje, le quedaba combustible suficiente para otro más, pero de duración menor. Lo máximo serían cinco minutos, tiempo suficiente para que yo le entregara el plutonio. Después de esos cinco minutos, en su tiempo no habría posibilidad de hacer otro viaje. Cuando le pregunté por qué no había distribuido mejor el combustible para hacer un segundo viaje mas largo, me dijo que, conociendo mi carácter escéptico, necesitaba mínimo una hora para convencerme de la verdad la primera vez. Convenimos en que su siguiente viaje sería en un mes de mi tiempo, aunque él lo haría en cinco minutos de su tiempo. Consideré que un mes era suficiente para conseguir el plutonio para mis "investigaciones".
Justo en ese momento, una alarma de su reloj empezó a sonar, y todo lo que había en la cabina empezó a desvanecerse. Solo alcanzamos a confirmar la fecha y hora de la siguiente cita, siendo las doce horas la hora señalada, y desapareció.
Por eso, heme aquí, frente a la ventana, un mes después de esa entrevista. He conseguido, gracias a un permiso especial de la universidad, plutonio suficiente para iluminar tres ciudades por un año entero. No sé cuanto necesite o cuanto pueda llevar, pero prefiero estar prevenido.
Este último mes ha sido maravilloso. No he vuelto a mirar la cabina, he sido libre, duermo bien, puedo ver una película o un programa de televisión completo, incluso ahora puedo cerrar los ojos, olvidarme de todo...
¿Que hora es?... ¿doce y veinte?... No puedo haber dejado de ver la cabina tanto tiempo, tenía que estar al pendiente, ya pasó la hora fijada... De seguro ya vino y se fue, y yo tenía los ojos cerrados. ¡No! ¡El tratamiento!...
A partir de este momento, no voy a separar la vista de la cabina. A lo mejor puede hacer otro viaje y vuelve a aparecer. No voy a dormir, ni a comer, ni a trabajar. Día y noche montaré guardia frente a esta cabina, esperando el momento en que vuelva a aparecer con el tratamiento... Me tengo que liberar de esta maldita obsesión...
viernes, 17 de agosto de 2007
Odisea
Lo primero que hizo fue tallar su rostro sistemáticamente con un instrumento punzo cortante. El ritual siguiente fue dilatar de forma alarmante sus vasos capilares, al verter sobre ellos agua extremadamente fría. Finalizado esto, untó en su rostro un líquido con propiedades aparentemente curativas.
Continuó con este procedimiento diario, al dificultar su respiración y transpiración atando sobre su cuello una especie de soga, que complicaba cualquier movimiento de su cabeza.
Antes de salir de su vivienda, retiró del fuego un brebaje oscuro y no demasiado espeso, que al ingerirlo, aumentó sus niveles de adrenalina inmediata y alarmantemente.
Al abandonar su morada, rumbo a la guarida de la gran bestia, se encontró con otros miembros de su tribu. Todos iban con la misma idea fija, y ninguno daba muestras de amistad a sus congéneres. Sumidos en un intenso mutismo, su salvajismo aún no era tan notorio.
Sin embargo, conforme descendían al sitio donde encontrarían a la bestia, el nerviosismo iba en aumento. Los individuos más jóvenes eran los más imprudentes, arrojándose y golpeándose unos a otros. En una ocasión, uno de estos hizo rodar por los suelos a una hembra anciana que solamente acertó a lanzar un gruñido al cachorro imprudente. Moonwatcher solo observó con disgusto dicha acción, y ayudó a incorporarse a la hembra caída.
La bestia en si misma era peligrosa. Más de una vez, algún miembro de la tribu había sufrido una herida en alguna de sus extremidades, ocasionada por las enormes fauces. Es justo decir que si el individuo no fuera tan salvaje, no hubiera sufrido ni un rasguño.
También, de tiempo en tiempo, se comentaba de aquellos que, voluntariamente, se lanzaban a los pies de la bestia. La gran mole naranja entonces destrozaba casi sin notarlo el cuerpo de la pobre criatura.
Esta vez, como casi todos los días, al ir presintiendo que la bestia se acercaba, los ánimos se caldeaban. Todos se empujaban, golpeaban, gruñían con tal de estar cerca cuando llegara. Moon-Watcher observó intentando localizar el mejor punto para encontrarse con la bestia.
El salvajismo, la barbarie, la crueldad, el caos; ninguna muestra de civilización. Moon-Watcher, gracias a su volumen y estatura, lograba apartar a los demás individuos, aunque sin rudeza innecesaria.
Cuando llegó el metro, todos se empujaron impacientemente, esperando que se abrieran las puertas. Toda la urbanidad y buenas maneras que la evolución pudo haber traído, aquí no existían. Como todos los días, en la estación Pantitlán, el corpulento señor Luna Mirón hizo hasta lo imposible por conseguir un asiento rumbo a su trabajo.
Con admiración a
Arthur C. Clarke
jueves, 16 de agosto de 2007
Redención
Cómo han sido ordenados estos archivos, es algo que quedará aclarado al leerlos.
-----------------------------------------------------------------------------------------
De: vt_drake@toten-schnell.com
Enviado: 20/10/20...
Para: abevh@toten-schnell.com; vfrank@toten-schnell.com; ltalbot@toten-schnell.com
Asunto: Invitación.
Amigos, me es muy grato notar que, (¡ay, los años pasan lentamente!), se acerca una vez más el 5 de noviembre. Espero que no tomen a mal el que se los recuerde, ya que sé como les es indiferente el tiempo. Sin embargo, en esta ocasión quisiera reunirme con ustedes nuevamente. Sirva esta reunión para rememorar momentos mucho tiempo ha olvidados, tomar algún refrigerio, y definir algunos detalles que atañen directamente a nuestro futuro.
Escojo esta fecha porque sé que es muy significativa para dos de ustedes, y casualmente este año las condiciones astronómicas nos son favorables. Esto nos da de alguna manera la excusa perfecta para vernos de nuevo.
Sin más por el momento, y en espera de su respuesta, me reitero a sus órdenes.
D.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Enviado: 22/10/20...
Para: vt_drake@toten-schnell.com
CC: abevh@toten-schnell.com; vfrank@toten-schnell.com
Asunto: RE: Invitación.
Por mi parte, no tengo ningún inconveniente. Me halaga mucho, querido anfitrión, que hayas tomado en cuenta las condiciones astronómicas de dicha fecha. Podrías organizar una pequeña cacería para obtener el mencionado refrigerio, y me encantaría participar en ella.
Espero que nuestros camaradas confirmen próximamente su asistencia.
Sinceramente suyo, Larry Talbot.
PD: Podría llevar algo de beber, para amenizar un poco.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Enviado: 22/10/20...
Para: vt_drake@toten-schnell.com
CC: abevh@toten-schnell.com; ltalbot@toten-schnell.com
Asunto: RE: Invitación.
¿Para qué? ¿Qué caso puede tener? El hecho de que tengamos ciertas afinidades, y que nos conozcamos de hace tanto, no implica que necesariamente podamos convivir (y el uso de esta última palabra me repugna). Además, la fecha a la que haces mención es una que yo quisiera olvidar. Tú sabes que lo considero una desgracia, no algo digno de celebrar, aún cuando haya acaecido hace tanto tiempo.
Sin embargo, coincido contigo en que debemos definir nuestras futuras acciones. El mundo ya no es lo que era, y cada vez es más difícil permanecer (iba a escribir sobrevivir, pero sería ridículo).
En fin, tengo, (al igual que ustedes) mucho tiempo en las manos. Si logro apartarme de mis lecturas, tal vez asista a su dichosa reunión. Si no les confirmo, no me esperen.
F.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Enviado: 29/10/20...
Para: abevh@toten-schnell.com; vfrank@toten-schnell.com; ltalbot@toten-schnell.com
Asunto: RE: Invitación.
Estimado Larry, no te preocupes. De todos modos, ya sabes que yo nunca bebo vino. Con respecto a la cacería, he estado buscando algunos ejemplares por los alrededores, para dejarlos libres en el momento oportuno, y así poder ejercitar nuestros instintos.
Frank, contestando a tus inquietudes, debo decir que aún cuando prefieras ser huraño y solitario (todos respetamos eso), creo que es necesario que estemos unidos, precisamente ante el mundo al que te refieres. Realmente espero contar con tu presencia.
Abe, espero que te dignes contestar y confirmar tu asistencia. Es muy importante para nosotros, ya que reconocemos que eres la mente más brillante del grupo. (Siempre lo fuiste). Confío en que no me guardarás rencor por lo sucedido precisamente en la tan citada fecha, de hace ya tantos años. Nada es personal, tú lo sabes. Simplemente consideré mejor tenerte de aliado que de enemigo. Ahora lo comprendes, ¿no?
D.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Enviado: 31/10/20...
Para: vt_drake@toten-schnell.com
CC: abevh@toten-schnell.com; ltalbot@toten-schnell.com
Asunto: RE: Invitación.
¿Y justamente tú pides que Abraham no te guarde rencor? En ese sentido eres igual al ser que más he odiado toda mi "vida". Tú mismo tomaste en tus manos una responsabilidad que no te correspondía, y lanzaste a un excelente ser humano a un vacío sin salida. Creo que esa es la razón por la que no comulgo con sus intentos unificadores. Tú no tienes una idea de lo que significa despertar a la conciencia y no ver la ternura de una madre, sino el horror y el odio de un irresponsable. (Y tu dichosa reunión me trae a la mente esa fecha execrable)
El creador, por mucho que le deba la vida, no estaba preparado para mí. Me odió y persiguió hasta el fin de sus días, sin contar con que me hizo más resistente de lo que el mismo hubiera podido imaginar. Y ahora, heme aquí, viendo pasar el tiempo, y siendo no más que un desalmado...
F.
Enviado: 01/11/20...
Para: vfrank@toten-schnell.com
CC: abevh@toten-schnell.com; vt_drake@toten-schnell.com
Asunto: RE: Invitación.
Frank, debo decir que aún cuando tu creador no estuviera preparado, y no fuera lo suficientemente responsable, difiero de tu opinión. Debes tomar en cuenta que todos los hombres, no solo nosotros, son arrojados a un mundo que no fue construido específicamente para ellos. Deben pugnar por sobrevivir. Nuestro caso no es tan distinto. Quizá ya tuviéramos una reputación, un pasado, incluso un futuro, pero a fin de cuentas fuimos arrojados a un mundo que no dominamos, y hemos tenido todo este tiempo para irnos adaptando, para ir mejorando nuestra situación. Y evidentemente no lo hemos hecho tan mal.
Lo puedes ver como una maldición, lo puedes ver como una bendición. Cada quien afronta su realidad como mejor le parece. Ahora bien, en nuestro caso, un suicidio no presenta ningún dilema moral. (¿Qué moral podríamos tener nosotros?). Si todos conocemos los métodos para procurarnos la muerte (real), ¿cómo es que no nos hemos atrevido a asumir esa responsabilidad para con nuestras almas?
Larry.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Enviado: 02/11/20...
Para: abevh@toten-schnell.com; vfrank@toten-schnell.com; ltalbot@totenschnell.com
Asunto: RE: Invitación.
La misma naturaleza (maldita, bendita, da igual) pone en todo ser el instinto de seguir existiendo. En nuestro caso, los instintos son más fuertes, no los podemos combatir tan fácilmente. Es por eso que no podemos ejercer nuestro derecho a matarnos. Y es por eso que seguimos existiendo, en un mundo cambiante, y tenemos que pensar en nuestra siguiente adaptación.
Realmente espero que podamos reunirnos.
D.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Enviado: 03/11/20...
Para: vt_drake@toten-schnell.com;vfrank@toten-schnell.com;ltalbot@totenschnell.com
Asunto: RV: Invitación.
Ahí es donde estriba tu error, Vlad. En la omisión de tu primera frase. Porque la naturaleza pone en cada ser VIVO el instinto. Y nosotros estamos muertos, desde hace más de cien años. Nuestro afán de seguir existiendo solo se debe a un afán maligno e impío.
Vlad, tu mente infantil solo conoce la perseverancia sobre el mismo objetivo, pero nunca un camino alterno. Lograste emigrar a Londres, y una vez cumplido tu objetivo, tan solo te dedicas a engendrar más maldad.
Víctor, tu mente cercenada nunca ha podido tener un concepto claro del mundo. En doscientos años, has evolucionado, pero muy poco. Finges instruirte, finges entender, pero solo te engañas a ti mismo. No puedes saber si el alma, el aíua que anima tu cuerpo deforme, tuvo una vida anterior. No sabes si tu existencia le negó la vida eterna a un alma verdaderamente pura. Las almas que conformaron las partes de tu cuerpo actual probablemente tengan el reposo eterno, pero tu mismo eres una aberración. Tienes una memoria fragmentada, y por eso prefieres estar solo, para evitar el ponerte a llorar como un infante al recordar un, valga la redundancia, recuerdo que no es tuyo, y que nunca lo será.
Larry, tu licantropía no te ha hecho mejor. Eres un monstruo vicioso, asesino de inocentes, aún cuando solo lo seas en las noches de luna llena. Pretendes llevar una vida normal, e incluso ocultas tu índice alargado, para evitar la menor suspicacia. Pero sigues viviendo tu vida de lobo, y te enorgulleces de ella. Tienes razón, nadie existe en un mundo perfecto, pero todos tenemos la obligación de hacerlo mejor. Si en nuestro caso eso incluye el eliminarnos a nosotros mismos, entonces tú debiste empuñar la plata contra tu pecho hace mucho tiempo.
Todo esto es mi culpa. Si aquel fatídico cinco de noviembre de 1897 no hubiese flaqueado, el mundo sería un mejor lugar, y yo estaría tranquilamente muerto. Las últimas notas de aquel diario las escribí ya como vampiro, engañando así a mis amigos. ¿Cómo me atrevo a pronunciar siquiera esa palabra? Desde el momento en que yo, Abraham Van Helsing sucumbí al hechizo del vampiro, toda esperanza se perdió.
Nuestros metabolismos, inevitablemente más lentos que los de los humanos, nos hacen vivir en una especie de letargo. Nuestras mentes nacen como tabula rasa en la no-muerte. Pero poco a poco vamos recordando, evolucionando y aprendiendo. Tú mismo, Vlad, dijiste que siempre he sido el más brillante. Ahora, mi mente se ha sobrepuesto al instinto, como tú lo llamas, y me he dado cuenta de la verdad, y de los pasos que hay que seguir.
Cuenten conmigo, estaré con ustedes en la fecha convenida. La fecha en que re-nació el monstruo, en 1797, por la vanidad de Víctor Frankenstein. La fecha en que Van Helsing cayó, cien años después. La fecha en que el hombre lobo aullará de nuevo, por ser noche de luna llena. La noche en que Drácula nos reunirá a todos por última vez...
Abraham Van Helsing.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
(http://www.dailygraphonline.com.uk/archive/news/091120...)
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Denn die Toten reiten schnell.
Historia de una historia
Todo empezó en mi clase de Lenguajes Formales, y con el MS-Word.
En la clase nos enseñaron a generar expresiones regulares, autómatas finitos determinísticos, gramáticas y lenguajes. Hablando claramente, a analizar cadenas de caracteres.
Lo que Word sabe hacer es algo parecido. Uno escribe algo, y en las herramientas existe la posibilidad de que Word genere un resumen de las ideas más importantes. ¿Cómo lo hace? Analizando cadenas de caracteres.
Fue así como yo me puse a pensar que tan factible sería crear un programa, una especie de compilador que produjera historias de Ciencia Ficción.
He sido aficionado a las historias de ciencia ficción desde hace algunos años, y nada me gusta más que una buena historia corta de este género. Ya sea escrita por alguno de los grandes clásicos, (Asimov, Bradbury, Lovecraft), o proveniente de alguna antología recopilada por alguien como Harlan Ellison o Gabriel Trujillo Muñoz.
Empecé por documentarme. El libro de “Teoría de autómatas y lenguajes formales”, de Dean Kelley fue el que me ayudó en gran manera.
Lo primero fue definir el lenguaje. Obviamente un ser humano no puede hacer esto: implica leer todas las historias que se van a analizar, y ver que palabras son las que las conforman en su totalidad. Yo sí puedo leer todas las historias, pero no puedo ponerme a copiar todos sus términos para ver cuales son. Ahí fue donde me di cuenta que el siguiente paso era empezar a copiar todas las historias a un archivo de texto en formato ASCII, obviamente. Aquí no podía depender de los bonitos formatos de Word. Lo que necesitaba era la información en su estado más bruto, no por tonta sino por burda. Y el formato más simple es el código ASCII, (American Standard Code for Information Interchange).
Naturalmente, yo como analista, programador y líder de proyecto no iba a ponerme a capturar toda esa información, por lo que tuve que acudir a mi equipo de capturistas para que lo hiciera.
Aún así, yo tenía mucho trabajo por hacer. Tenía que encontrar, por el lado del Analizador sintáctico, los autómatas, las e-transiciones, las gramáticas, etc. Además, por el lado del sistema en sí, debía empezar a definir el lenguaje de desarrollo, los estudios de factibilidad, las licencias, etc.
No quisiera abrumar al lector aquí con los diagramas de los AFD obtenidos, ni con la forma infija de la notación polaca de las expresiones regulares, pero todo eso fue información que se tuvo que programar.
Para cuando todo estuvo listo, tanto el programa como el enorme archivo de texto, tan solo quedaba correr el programa.
Y lo corrí. Empezaron las funciones de transición a recorrer el diagrama de estados del AFD, a través de los símbolos que aceptaba el lenguaje. Por esa función pasaron historias como “Imperativo Categórico”, de Arthur Sellings, “Selección”, de Walter Ernsting, “37 centígrados”, de Lino Aldani, “La última guerra”, de Amado Nervo, “La pequeña guerra”, de Mauricio-José Schwarz, “Llamaradas para fechas vacías”, de Paco Ignacio Taibo II, “Flores para Algernon”, de Daniel Keyes, “El pequeño mundo de Lewis Stillman”, de William F. Nolan, “Las propiedades endocrónicas de la Tiotimolina resublimada”, “Razón”, “Circulo Vicioso” de Asimov, “Judas”, “Ángeles del carcinoma”, “Cantará el polvo tus alabanzas”, “El canto del crepúsculo”, extraídas directamente de “Visiones Peligrosas”, “En verdad os digo”, de Juan José Arreola, “La mañana de la condenación”,“Intenta cambiar el pasado” de Fritz Leiber, “El secreto del Azoth”, de Gerardo Horacio Porcayo, “El pedazo más grande”, “Realmente muerto”, “Un error de programación” de Bernardo Fernández, “Bestias de la Noche” de Ricardo Guzmán Wolffer, “Porque soy un pueblo celoso” de Lester del Rey, “El día final” de Richard Matheson, “La catástrofe”, de José Emilio Pacheco, y un largo etcétera.
El programa corrió bien. La gramática resultante es enorme como para ser puesta en este margen tan estrecho. Como un factor inesperado, algo que nunca sucedió en las pruebas de escritorio, dicha gramática entraba continuamente en ciclos recursivos. La paradoja, la intertextualidad y la autorreferencia parecían ser una constante dentro de este sistema literario. Yo sinceramente nunca imaginé la influencia que esto podría tener en los resultados finales.
Ahora solo faltaba generar una historia. Aplicar las producciones de la gramática obtenida. No podía esperar. ¡La más grande historia corta de ciencia ficción jamás escrita, estaba a un teclazo de distancia!
Al comenzar a salir la impresión, mis ojos se posaron sobre las primeras líneas. El impacto fue tal, que me fui de espaldas. El inicio era:
“Todo empezó en mi clase de Lenguajes Formales, y con el MS-Word.”


